CÓRDOBA, JULIO DE 2008
Hace 50 años, la guerra estalló repentina y brutalmente en nuestro país.
Sin tener arte ni parte, simplemente porque estábamos en la ruta de conquista del comunismo internacional, los argentinos sufrimos el asalto de los subversivos marxistas que por orden y cuenta de
Era la guerra. Pero la más total de todas las guerras.
No se trataba de pretender arrancarnos un pedazo de territorio (con todo lo entrañable que es cada metro de nuestra tierra, regada por la sangre de nuestros soldados y el sudor de nuestros trabajadores), o un paso entre dos océanos, o una zona de influencia geopolítica o económica.
A lo que la subversión apuntaba era al alma de nuestro pueblo para someterlo a un régimen despiadado y brutal. Como su nombre lo indica,
Por eso se equivocan los que creen que el pueblo fue un convidado de piedra en
En el mundo se reconoce que las guerras ofensivas o de agresión son injustas. La invasión armada del terrorismo marxista constituye, por lo tanto, una guerra injusta.
Para demostrar quién inició
En agosto de 1964 (durante el gobierno constitucional del Dr. Illia) la policía de Salta y
Allí dijo el Ministro de Defensa Dr. Facundo Suárez: “El Partido comunista en 1957 o 1958 entra a preocuparse fundamentalmente de África, de Latinoamérica y de parte de Asia. Cuando Fidel Castro se declaró evidentemente comunista se inició un periodo de gran perturbación en toda Latinoamérica”. Zavala Ortiz, ministro de RREE agregó en esa misma ocasión “la existencia de un poder tan extraordinario como el que surge de la energía atómica ha determinado que la competencia se derivase a otro método, el de
Escuchemos ahora el bando terrorista:
En julio de 1970 el Partido Revolucionario de los Trabajadores, funda el ERP, porque, dice: “En el proceso de Guerra Revolucionaria iniciado en nuestro país, nuestro partido ha comenzado a combatir para hacer posible la insurrección del proletariado y del pueblo”.
Tres años después en la edición de junio de 1974 de su periódico “el Combatiente” en un artículo titulado “Por la revolución Obrera Latinoamericana y Socialista”, dice: “Las unidades guerrilleras han aumentado su poder de fuego en las ciudades y han dado el paso trascendental de la creación de la primera unidad de monte, la constitución de la organización revolucionaria principal, Partido Marxista Leninista Proletario avanza exitosamente, a través de su cauce principal, el partido Revolucionario de los Trabajadores. Esta permanente acumulación de fuerzas revolucionarias va colocando a la sociedad argentina a las puertas de una situación revolucionaria, la lucha de clases cobra nueva vida. Desde hace más de tres años, el pueblo argentino ha iniciado un proceso de Guerra Revolucionaria (el Gral Perón era el presidente constitucional).
En la revista Cristianismo y Revolución de septiembre de 1971 aparece una breve historia de Montoneros, que dice: “Llegado 1969 Montoneros comienza a pasar a la ofensiva: es el comienzo de la guerra por el poder, con el programa nacional revolucionario que asegure la nacionalización de la economía, el control obrero de la producción y la expropiación sin compensación de la oligarquía terrateniente … Creemos que la maniobra electoral montada (es la que culminaría en 1973 con la elección de Cámpora) se les va a volver en su contra y los vamos a fusilar con sus propias armas. Sólo la guerra del pueblo salvará al pueblo. Todos tienen un lugar y una función en la lucha, que es el desarrollo de
Para no dejar dudas de que era una guerra, ambas organizaciones terroristas reseñaban sus hazañas en lo que llamaban Partes de Guerra. Tomo como ejemplo dos: uno del ERP, fechado el 20 de noviembre de 1974, en el que explican que han ejecutado al Tcnl Ibarzabal en el ropero en que lo tenían preso y el otro de Montoneros del 26 de febrero de 1975, en el que cuentan que han secuestrado al Cónsul norteamericano en Córdoba.
Estas expresiones demuestran que es falso lo que vienen sosteniendo los subversivos quienes ahora niegan sistemáticamente la existencia de
Las primeras manifestaciones de GR son dos campamentos de guerrilleros: los Uturuncos, en los montes tucumanos en 1959, y el ya mencionado de Orán en 1964. Justamente durante los gobiernos del Dr. Frondizi y el del Dr. Illia. Ambos gobernantes inobjetablemente democráticos, no sólo por ser electos por el pueblo, (que allí no termina la democracia, sino que empieza) sino también por su ejemplar ejercicio del Poder. No pueden pretextar los guerrilleros que eran pacíficos ciudadanos buscando defender la democracia, porque la democracia estaba bien defendida por esos gobiernos.
La persecución a los delincuentes subversivos no fue, como ellos pretenden, represión a los opositores políticos de los gobiernos militares. La subversión actuó en nuestra Patria desde 1960 en adelante, bajo gobiernos de todos los signos. Entonces de quién eran opositores? Y quien los perseguía: Frondizi? Guido? Illia? Perón?
Lo cierto es que
La subversión desbordó todos estos sistemas y prohibiciones, llegando a conformar verdaderos ejércitos clandestinos, con su dirección política, sus contactos y respaldos internacionales, sus combatientes organizados en comandos y unidades a imitación de las militares, sus organizaciones de inteligencia, sus apoyos logísticos de sanidad, materiales, transportes y munición, sus ramificaciones de reclutamiento, difusión y propaganda, sus programas de instrucción política y militar en el país y en el extranjero, sus sistemas de relevos y descansos, etc.
Ante el crecimiento en efectivos y en peligrosidad de estas bandas, que se calcula que llegaron a reunir 40.000 hombres (las Brigadas Rojas de Italia nunca superaron los 1000 hombres),
De nuevo para tener dimensiones comparadas, las Brigadas Rojas realizaron 300 atentados en toda su campaña.
Las FFAA aplicando las leyes y reglamentos militares en vigencia, cumplieron en pocos años la misión encomendada por
Y nosotros estamos siendo juzgados. Vuelvo a decirlo: ostentamos el dudoso mérito de ser el primer país en la historia del mundo que juzga a sus soldados victoriosos que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas. Nosotros podemos preguntarnos, como lo hizo recientemente un oficial uruguayo con patético y auténtico dolor ¿para quién ganamos la batalla?
Derrotados, los guerrilleros abandonaron la lucha armada y se mimetizaron en la sociedad como pacíficos civiles.
Pero no abandonaron sus objetivos. No cesaron
Pusieron y ponen en práctica la máxima de Lenin: “La paz es la continuación de la guerra por otros métodos”. Porque los marxistas no conciben la armonía y la concordia, sino el “conflicto constante”.
No se han sacado aún la piel de cordero porque les falta todavía eliminar o dominar algunos resortes del Poder. Cuando sientan que la capacidad de reacción de los argentinos está anulada, entonces van a dar el zarpazo, entonces van a abandonar su disfraz pacifista y legalista y van a utilizar toda la violencia para imponernos su doctrina, de la que no han abjurado aunque declamen democracia y se aprovechen de ella. Doctrina enemiga de nuestra Constitución puesto que niega a Dios, suprime
En resumen. Los argentinos sufrimos una guerra, desatada por los sicarios vernáculos del comunismo internacional.
Los mismos que hoy persisten en su oscuro objetivo.
Con la diferencia desfavorable para
Y desde esa ficción intentan destruir nuestro estilo de vida y nuestro Ser nacional. Desde el Poder intentan convertirnos a su sistema esclavista.
Confío en que los guerrilleros del 70, hoy en el poder, no puedan consumar sus propósitos de imponernos su régimen autoritario.
Confío en que los argentinos detengamos esa marcha hacia el abismo y recuperemos el imperio de
Luciano B. Menéndez
General de División
