27 de octubre de 2007

Partidos e inmundicias

Los partidos están llenos de inmundicias; pero por encima y por debajo de esas inmundicias hay una honda explicación de los partidos políticos, que es la que debiera bastar para hacerlos odiosos.


Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una verdad, bajo cuyo signo los pueblos y los hombres cumplen su misión en la vida.


Estos pueblos y estos hombres, antes de nacer los partidos políticos, sabían que sobre su cabeza estaba la eterna verdad, y en antítesis con la eterna verdad la absoluta mentira. Pero llega un momento en que se les dice a los hombres que ni la mentira ni la verdad son categorías absolutas, que todo puede discutirse, que todo puede resolverse por los votos, y entonces se puede decidir a votos si la Patria debe seguir unida o debe suicidarse, y hasta si existe o no existe Dios.


Los hombres se dividen en bandos, hacen propaganda, se insultan, se agitan y, al fin, un domingo colocan una caja de cristal sobre una mesa y empiezan a echar pedacitos de papel en los cuales se dice si Dios existe o no existe y si la Patria se debe o no se debe suicidar.

Y así se produce eso que culmina en el Congreso de los Diputados.

José Antonio Primo de Rivera
4 de marzo de 1934. Valladolid, España

25 de octubre de 2007

Los Sin-Dios

La Argentina padece un clima de anarquía política y jurídica con sometimiento económico sin precedentes, la apatía generalizada de los ciudadanos hacia la cuestión pública, los deberes del estado y el futuro de la nación es absoluta.


El orden y la ley son objetos arcaicos que ya nadie invoca, respeta ni hace cumplir. El postmodernismo aplastó al pensamiento crítico y los despojos de la sociedad son los que tiene el timón de la república, solventados por foráneos intereses económicos y custodiados por sus guardias pretorianas (piqueteros, indigenistas, asambleas populares, neo-guerrilleros, anarquistas, agrupaciones de Derechos Humanos y ONGs funcionales)



Esta degradación moral no es casual ni caprichosa, es el lento pero constante accionar del liberalismo aliado al marxismo para el aniquilamiento de los estados nacionales y la erradicación de Dios en todos los ámbitos.



Las pruebas están a la vista, quien las niegue no solo peca de ciego voluntariamente consuetudinario sino de una cerrazón mental inusitada. En la modernidad nombrar a Dios en un estrado judicial es una herejía contra la inteligencia, invocar al Espíritu Santo en una Universidad es un pecado mortal para la humanidad y ponerse en manos de la Ssma Virgen María siendo militar o policía es condenarse al averno. El hombre expulsó a Dios, y lo peor es que se cree que pudo hacerlo.

Este triunfo aparente del humanismo y las libertades individuales es el inicio del caos. Sin Dios no hay sentido de trascendencia, de algo superior espiritual, de una vida perdurable después de la vida pasajera.



Conseguida la implantación de este concepto individualista en las jóvenes conciencias, se obtiene el dominio de las sensaciones por parte de los grupos de poder, quiénes mediante numerosos canales propagandísticos, periodísticos y comunicativos crean necesidades de consumo innecesarias en la sociedad moderna, pensamientos únicos aunque sean ilógicos y falsas verdades en las que nadie se detiene a meditar su validez mediocre.


El liberalismo es por naturaleza ateo, no acepta la idea de una entidad superior porque toda regulación la deja en manos del mercado, el cual se equilibra con la “mano negra” de los tratados de Adam Smith, pensamiento aggiornado en el campo político-social por Maltus, Fukushama, Rotchild y otros.


Según esta teoría el hombre debe regularse así mismo, la economía debe ser libre y solamente una mínima intervención del estado en áreas específicamente delimitadas es aceptada, las religiones obligatoriamente son para el ámbito privado y nada de ellas pueden ser aplicadas en las sociedades, las artes y la cultura deben ser des-reguladas y cada persona opta qué, cuándo y cómo desea practicarlas, las fronteras políticas no existen puesto que las naciones no tienen razón de ser ya que lo único válido es el mercado, las Fuerzas Armadas y de Seguridad solo estarán para desfiles, demostraciones públicas, acción comunitaria ante catástrofes naturales y la represión de los delitos menores (la idea de una guerra se elimina puesto que previamente se desechó el concepto de estado y nación)

El marxismo es abiertamente ateo, al igual que sus variantes: maoísmo, guevarismo, comunismo, leninismo, trostkismo, anarquismo, etc No acepta la mínima idea de un ser superior ni de Dios, solo cree en lo tangible y terreno, colocando al estado por sobre el hombre y eliminando todas las libertades individuales. El estado es el dios pagano, todo es para, por y de él.



La economía es regulada hasta en sus mínimas expresiones, llegando a reglamentarse cuántas rebanadas de pan debe comer un colectivero y cuántas un maestro de música según, sea más conveniente para las necesidades del estado en ese momento. La cultura y la educación son prioritarias, puesto que allí se siembran las semillas para ganar las mentes y los corazones, llegándose así al caso de que los hijos denuncian a sus propios padres en pos de una estrella roja. Las fronteras políticas y geográficas son férreamente custodiadas, no solo para que la “contaminación intelectual” no penetre y tire por la borda la realidad virtual creada artificialmente por el estado, sino para que quienes poseen pensamiento crítico no escapen y puedan contar la verdad de lo sucedido en estos regímenes. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad poseen control total sobre los ciudadanos, no hay más ley que la voluntad del gobierno de turno, y los estrados judiciales son una pantomima para la tribuna crédula.



En las dos posiciones históricas se aniquila al libre albedrío por la censura de Dios y el intento de colocar al hombre en el centro del universo, sin medir que éste es una parte ínfima de la creación y no el creador.


Nuestra amada Argentina al igual que el mundo moderno experimenta un proceso de cambios culturales profundos, sufre la subversión del Orden Natural por un Nuevo Orden Internacional acorde al modelo pergeñado desde los centros de poder universal (Club Bildelberg, FMI, BID, OEA, ONU, Cruz Roja Internacional, Masonería, etc)

El Nuevo Orden Mundial es la unión del liberalismo con el marxismo, es el cierre de los dientes de la tenaza sobre los estados nacionales soberanos y sobre la religión católica.



No es un estado el beneficiado por esta nueva política sino un conglomerado de entes de poder que pueden o no estar relacionados con naciones, pero que indefectiblemente pertenecen a regiones y/o mercados transnacionales integrados entre sí, con la única estrategia de obtener ganancias a costa de otras regiones, estados y mercados débiles.



El marxismo es el brazo ejecutor en el plano táctico de las sociedades y el liberalismo el regulador de las economías. Quién no entienda esta verdad de perogrullo nunca comprenderá por qué Estados Unidos es el principal financista de Hugo Chávez, siendo que el presidente venezolano en apariencia es su enemigo número uno, ni tampoco razonará por qué Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner levantan las banderas del comunismo cubano, pero al mismo tiempo concurren a Wall Street y Washington para firmar tratados comerciales.



La erradicación de la imagen de la Ssma Virgen María del Palacio de Tribunales de la Capital Federal es la causante del juicio al sacerdote Christian Von Wernich; la imposición de la educación sexual a menores de once años en las escuelas por parte del estado, al unísono de la prohibición de toda mención de Dios es la creadora de madres preadolescentes; la separación del carisma marianista y sanmartiniano de los centros de formación castrense, produce cuadros que priorizan sus ingresos pecuniarios a la vocación de dar la vida por la Patria.

Los piqueteros, asambleas populares, anarquistas, marxistas, agrupaciones de Derechos Humanos, organizaciones no gubernamentales y otros sectores políticos dominan las calles a su antojo, creando una gimnasia guerrillera urbana que obra como Guardia Pretoriana del gobierno nacional, con sus representaciones en cada gobernación y municipio.



Las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad, se ven impedidas de accionar y aplicar las leyes porque esencialmente no tienen doctrina ni espíritu, y materialmente porque no conocen ni sus propias capacidades de poder, pero muy por el contrario tienen bien en claro sus debilidades, y éstas los incapacitan atemorizándolos ante el peligro de perder su amor: el magro sueldo que perciben.



Muy lejos han quedado entre las tropas las doctrinas de San Martín, Belgrano, Rosas, Guemes, Quiroga y Brown, así como las enseñanzas de que una Patria Grande es posible cuando se tiene la voluntad y decisión de Richieri, Savio, Mosconi y Falcon.



Esta devaluación espiritual y una mala comprensión del concepto de militar profesional, produce un privilegio de la técnica sobre el espíritu, cuando ambos deberían ir de la mano y al unísono. Un oficial con gran estado físico y muy buena preparación profesional pero sin doctrina, es tan solo un uniforme vacío.



Sin amor a la Patria, sin vocación genuina, sin abnegación y entrega no hay honor ni dignidad, y cuando esto sucede el Nuevo Orden Internacional no tiene oposición.

24 de octubre de 2007

El buen combate

Dios es la fuente de toda razón y justicia, es quién nos dió la vida en el momento de nuestra concepción y es quién nos juzgará cuando debamos presentarnos ante El para rendir cuentas de nuestras acciones.

La vida terrenal por más atractiva y alegre que pueda resultar en los momentos de ocio, no es más que un microbio en comparación a la felicidad eterna que el cielo brinda a los hijos de la luz, es decir los bautizados por la Santa Iglesia Católica que han logrado cumplir los mandatos de Ntro. Señor Jesucristo hasta el martirio si fuese necesario.

Por ello no se debe nublar la conciencia con las tentaciones y atractivos que el maligno coloca en la senda de la vida, trampas que en apariencia poseen felicidad momentánea gratuita, pero que al poco tiempo muestran su verdadero rostro, provocar el distanciamiento entre el hombre y Dios.

"La Patria no es un moloch, es un ser de carne y sangre, de nuestra carne y de nuestra sangre" dijera Ramiro de Maeztu en su concepto de hispanidad, pensamiento que aglutinaba al imperio dónde jamás se ponía el sol entorno a un futuro común.

Solamente con el espíritu evangelizador y patriótico de la España Imperial se podía comprender esta afirmación, la cual iguala a un filipino con un peruano y un madrileño. Concepto de igualdad tradicional muy distinto al actual pensamiento universal y globalizante, puesto que no rompía las barreras políticas para mayor beneficio de unos pocos, sino que tendía puentes entre los estados para unir los proyectos y derramar el bien común equitativamente, sin afectar las individualidades e idiosincrasias de cada pueblo.

La Patria Católica es la amalgama perfecta, es intentar plasmar en la tierra el reino de los cielos, con sus lógicas imperfecciones por ser una creación humana, pero sin lugar a dudas el mejor sistema político-militar-social-económico-humano porque es el único que tiene por fin último a Dios y al bien común.

Esta cosmovisión es la que debe primar en las acciones diarias para librar el buen combate contra los hijos de la oscuridad.

El buen combate es la fuerza imperiosa que emana del corazón de los hombres con sano espíritu, pero que no tiene su raíz en la mundanería sino en Dios mismo, es El quién se manifiesta al hombre con la única verdad revelada, las Sagradas Escrituras (los mandatos divinos) y la Santa Iglesia Católica (el medio para interpretarlos y transmitirlos). Fuerza que motiva a dejar todo lo material por lo espiritual, impulso que logra el desapego del cuidado de la propia vida en pos de la vida de los pares y potencia que produce los más elevados actos de heroísmo.

No es el odio al enemigo el móvil del combatiente, sino el amor a Dios y la Patria, es el amor a un futuro de prosperidad, paz, armonía, crecimiento, respeto, sabiduría y órden. Por este amor se entrega la vida heróicamente alegre, por este amor se combate con justicia, por este amor se es magnánimo con el enemigo vencido, por este amor se muere.

Existen múltiples campos de batalla para librar el buen combate: los ámbitos educativos, las empresas, los entes gubernamentales, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, las organizaciones intermendias, los medios de prensa, los movimientos políticos, etc.

El maligno busca dividir, partir y sectorizar porque allí radica su poderío, en la desunión de las sociedades. Cuando el hombre prioriza su propio proyecto con respecto al proyecto común, se convierte en liberal e individualista, y cuando denigra su objetivo personal en pos de un ideal comunitario, se hace comunista.

El perfecto equilibrio es el Nacionalismo Católico, el único pensamiento que aglutina a diferentes estratos sociales, culturales y económicos en un mancomunado objetivo para engrandecimiento de la Patria y mayor Gloria de Dios.

El combate entre los hijos de la luz y los seguidores de la oscuridad no es moderno, tiene su matriz en la caída al abismo de Lucifer y sus ejércitos arrojados por San Miguel Arcángel y la Milicia Celestial, es decir que desde el principio de los tiempos y hasta la Parusía se libra el buen combate. Esta es la única guerra religiosa verdadera, esta es la Cruzada eterna, esta es la defensa de Dios y de la Patria.

Solo los hijos de la luz se salvarán, solo quienes libren el buen combate y se mantengan firmes ante las adversidades tendrán el auxilio del Espíritu Santo, solo quienes entreguen hasta la última gota de sacrificio serán reconfortados en el Manto de la Santísima Virgen María.