25 de octubre de 2007

Los Sin-Dios

La Argentina padece un clima de anarquía política y jurídica con sometimiento económico sin precedentes, la apatía generalizada de los ciudadanos hacia la cuestión pública, los deberes del estado y el futuro de la nación es absoluta.


El orden y la ley son objetos arcaicos que ya nadie invoca, respeta ni hace cumplir. El postmodernismo aplastó al pensamiento crítico y los despojos de la sociedad son los que tiene el timón de la república, solventados por foráneos intereses económicos y custodiados por sus guardias pretorianas (piqueteros, indigenistas, asambleas populares, neo-guerrilleros, anarquistas, agrupaciones de Derechos Humanos y ONGs funcionales)



Esta degradación moral no es casual ni caprichosa, es el lento pero constante accionar del liberalismo aliado al marxismo para el aniquilamiento de los estados nacionales y la erradicación de Dios en todos los ámbitos.



Las pruebas están a la vista, quien las niegue no solo peca de ciego voluntariamente consuetudinario sino de una cerrazón mental inusitada. En la modernidad nombrar a Dios en un estrado judicial es una herejía contra la inteligencia, invocar al Espíritu Santo en una Universidad es un pecado mortal para la humanidad y ponerse en manos de la Ssma Virgen María siendo militar o policía es condenarse al averno. El hombre expulsó a Dios, y lo peor es que se cree que pudo hacerlo.

Este triunfo aparente del humanismo y las libertades individuales es el inicio del caos. Sin Dios no hay sentido de trascendencia, de algo superior espiritual, de una vida perdurable después de la vida pasajera.



Conseguida la implantación de este concepto individualista en las jóvenes conciencias, se obtiene el dominio de las sensaciones por parte de los grupos de poder, quiénes mediante numerosos canales propagandísticos, periodísticos y comunicativos crean necesidades de consumo innecesarias en la sociedad moderna, pensamientos únicos aunque sean ilógicos y falsas verdades en las que nadie se detiene a meditar su validez mediocre.


El liberalismo es por naturaleza ateo, no acepta la idea de una entidad superior porque toda regulación la deja en manos del mercado, el cual se equilibra con la “mano negra” de los tratados de Adam Smith, pensamiento aggiornado en el campo político-social por Maltus, Fukushama, Rotchild y otros.


Según esta teoría el hombre debe regularse así mismo, la economía debe ser libre y solamente una mínima intervención del estado en áreas específicamente delimitadas es aceptada, las religiones obligatoriamente son para el ámbito privado y nada de ellas pueden ser aplicadas en las sociedades, las artes y la cultura deben ser des-reguladas y cada persona opta qué, cuándo y cómo desea practicarlas, las fronteras políticas no existen puesto que las naciones no tienen razón de ser ya que lo único válido es el mercado, las Fuerzas Armadas y de Seguridad solo estarán para desfiles, demostraciones públicas, acción comunitaria ante catástrofes naturales y la represión de los delitos menores (la idea de una guerra se elimina puesto que previamente se desechó el concepto de estado y nación)

El marxismo es abiertamente ateo, al igual que sus variantes: maoísmo, guevarismo, comunismo, leninismo, trostkismo, anarquismo, etc No acepta la mínima idea de un ser superior ni de Dios, solo cree en lo tangible y terreno, colocando al estado por sobre el hombre y eliminando todas las libertades individuales. El estado es el dios pagano, todo es para, por y de él.



La economía es regulada hasta en sus mínimas expresiones, llegando a reglamentarse cuántas rebanadas de pan debe comer un colectivero y cuántas un maestro de música según, sea más conveniente para las necesidades del estado en ese momento. La cultura y la educación son prioritarias, puesto que allí se siembran las semillas para ganar las mentes y los corazones, llegándose así al caso de que los hijos denuncian a sus propios padres en pos de una estrella roja. Las fronteras políticas y geográficas son férreamente custodiadas, no solo para que la “contaminación intelectual” no penetre y tire por la borda la realidad virtual creada artificialmente por el estado, sino para que quienes poseen pensamiento crítico no escapen y puedan contar la verdad de lo sucedido en estos regímenes. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad poseen control total sobre los ciudadanos, no hay más ley que la voluntad del gobierno de turno, y los estrados judiciales son una pantomima para la tribuna crédula.



En las dos posiciones históricas se aniquila al libre albedrío por la censura de Dios y el intento de colocar al hombre en el centro del universo, sin medir que éste es una parte ínfima de la creación y no el creador.


Nuestra amada Argentina al igual que el mundo moderno experimenta un proceso de cambios culturales profundos, sufre la subversión del Orden Natural por un Nuevo Orden Internacional acorde al modelo pergeñado desde los centros de poder universal (Club Bildelberg, FMI, BID, OEA, ONU, Cruz Roja Internacional, Masonería, etc)

El Nuevo Orden Mundial es la unión del liberalismo con el marxismo, es el cierre de los dientes de la tenaza sobre los estados nacionales soberanos y sobre la religión católica.



No es un estado el beneficiado por esta nueva política sino un conglomerado de entes de poder que pueden o no estar relacionados con naciones, pero que indefectiblemente pertenecen a regiones y/o mercados transnacionales integrados entre sí, con la única estrategia de obtener ganancias a costa de otras regiones, estados y mercados débiles.



El marxismo es el brazo ejecutor en el plano táctico de las sociedades y el liberalismo el regulador de las economías. Quién no entienda esta verdad de perogrullo nunca comprenderá por qué Estados Unidos es el principal financista de Hugo Chávez, siendo que el presidente venezolano en apariencia es su enemigo número uno, ni tampoco razonará por qué Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner levantan las banderas del comunismo cubano, pero al mismo tiempo concurren a Wall Street y Washington para firmar tratados comerciales.



La erradicación de la imagen de la Ssma Virgen María del Palacio de Tribunales de la Capital Federal es la causante del juicio al sacerdote Christian Von Wernich; la imposición de la educación sexual a menores de once años en las escuelas por parte del estado, al unísono de la prohibición de toda mención de Dios es la creadora de madres preadolescentes; la separación del carisma marianista y sanmartiniano de los centros de formación castrense, produce cuadros que priorizan sus ingresos pecuniarios a la vocación de dar la vida por la Patria.

Los piqueteros, asambleas populares, anarquistas, marxistas, agrupaciones de Derechos Humanos, organizaciones no gubernamentales y otros sectores políticos dominan las calles a su antojo, creando una gimnasia guerrillera urbana que obra como Guardia Pretoriana del gobierno nacional, con sus representaciones en cada gobernación y municipio.



Las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad, se ven impedidas de accionar y aplicar las leyes porque esencialmente no tienen doctrina ni espíritu, y materialmente porque no conocen ni sus propias capacidades de poder, pero muy por el contrario tienen bien en claro sus debilidades, y éstas los incapacitan atemorizándolos ante el peligro de perder su amor: el magro sueldo que perciben.



Muy lejos han quedado entre las tropas las doctrinas de San Martín, Belgrano, Rosas, Guemes, Quiroga y Brown, así como las enseñanzas de que una Patria Grande es posible cuando se tiene la voluntad y decisión de Richieri, Savio, Mosconi y Falcon.



Esta devaluación espiritual y una mala comprensión del concepto de militar profesional, produce un privilegio de la técnica sobre el espíritu, cuando ambos deberían ir de la mano y al unísono. Un oficial con gran estado físico y muy buena preparación profesional pero sin doctrina, es tan solo un uniforme vacío.



Sin amor a la Patria, sin vocación genuina, sin abnegación y entrega no hay honor ni dignidad, y cuando esto sucede el Nuevo Orden Internacional no tiene oposición.