23 de diciembre de 2007

Felíz Navidad !!!







Gloria In Excelisis Deo

Et In Terra Pax

Hominibus Bonae Voluntatis

20 de noviembre de 2007

Viva la Santa Federación

¡Milicianos del departamento del norte! ¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de América!

Los insignificantes restos de los salvajes traidores unitarios, que han podido salvarse de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande, India Muerta y otras; que pudieron asilarse detrás de las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del Gran Paraná, sobre cuyas costas estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la Nacional

¡Vedlos camaradas, allí los tenéis!... ¿No es verdad camaradas? ¡¡Vamos a probarlo!! ¡¡Suena ya el cañón!! Ya no hay paz ni con Francia ni con Inglaterra ¡¡Mueran los enemigos!! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes que verlo bajar de dónde flamea. Sea ésta vuestra resolución, a ejemplo del heróico y gran porteño, nuestro querido Gobernador Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, y para llenarla contad con ver donde sea mayor el peligro a vuestro Jefe y compatriota, el General.

¡Viva la Patria! ¡Viva la Independencia!
¡Viva su heróico defensor Don Juan Manuel de Rosas!
¡Mueran los salvajes unitarios y sus viles aliados anglo-franceses!

Proclama del General Lucio Mansilla en la Batalla de la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845. Al término de su lectura ante la tropa formada, ordenó a la Banda del Regimiento de Patricios entonar el Himno Nacional Argentino, al tiempo que mandaba a las baterías abrir fuego sobre los buques invasores al grito de Viva la Patria

10 de noviembre de 2007

Mojón de soberanía


Oh Dios, señor de los que dominan, Guia Supremo que tienes en tus manos las riendas de la vida y la muerte.

Escúchame:

Haz, Señor, que mi alma no vacile en el combate, y mi cuerpo no sienta el temblor del miedo. Haz que te sea fiel en la guerra, como lo fui en la paz. Haz que el silbido agudo de los proyectiles alegren mi corazón. Haz que mi espíritu no sienta la sed, el hambre, el cansancio y la fatiga, aunque lo sientan mis carnes y mis huesos.

Haz que mi alma, Señor, esté siempre dispuesta al sacrificio y al dolor, que no rehuya, ni en la imaginación siquiera, el primer puesto de combate, la guardia mas dura en la trinchera, la misión más difícil en el ataque. Pon destreza en mi mano para que el tiro sea certero, y caridad en mi corazón. Haz, por favor, que sea capaz de cumplir lo imposible, que desee morir y vivir al mismo tiempo. Morir como tus Santos Apóstoles, como tus Viejos Profetas, para llegar a Ti. Señor te pido que mi cuerpo sepa morir con la sonrisa en los labios, como murieron tus mártires.

Te ruego mantengas mi arma en vela y mi oído atento a los ruidos de la noche. Te pido por mi guardia constante en el amanecer de cada día y por mis jornadas de sed, hambre, fatiga y dolor. Si llegara a cumplir estos anhelos, podrá entónces mi sangre correr con júbilo por los campos de mi Patria, y mi alma subir tranquila a gozarte en el tiempo sin tiempo de la eternidad.

Señor, ayúdame a vivir, y de ser necesario, a morir como un soldado.

Concédeme Oh! Rey de las Victorias, el perdón de la soberbia. He querido ser el soldado mas valiente de mi Ejército y el argentino más amante de mi Patria. Perdóname este orgullo, Señor.

Escrito encontrado en la libreta de combate del Sargento Mario Antonio "perro" Cisnero. Caído en combate en la Gesta de Malvinas en 1982.

5 de noviembre de 2007

Honor guerrero

Explota de orgullo el corazón del bisoño cadete ante las estrofas del Himno Nacional, suda el alma en las pruebas atléticas, aplica el intelecto en los exámenes académicos, y censura un nudo de emoción en su garganta al recibir su primer uniforme, el uniforme de la Patria.

Antes de poder darse cuenta de lo que estaba pasando, ya se presentaba en su primer destino, su primer Unidad, su primer tropa de cuadros permanentes a cargo.

La crudeza golpeó su rostro con guante de hierro, sus jóvenes camaradas caían a su alrededor presas del odio rojo sediento de sangre patriota y católica. No esquivó el zarpazo del maligno y su mejilla se marcó para siempre, lo mismo que su espíritu.

No odia al enemigo, el amor a Dios y la Patria lo movilizan, lo impulsan, lo convierten en un soldado de la Causa Nacional.

Combate con sacrificio, abnegación y entrega. Es humilde y sencillo cual fiel seguidor del ejemplo sanmartiniano, sus medallas son los besos de sus hijos y el cariño de su esposa, las otras son solo adornos de la vestimenta.

Siguen cayendo camaradas, ahora no solo son sus compañeros de promoción sino también sus hijos de armas, sus bisoños soldados. Un jirón de su ser se va con cada uno de ellos al dejarlos en la morada final, cual centinelas eternos que vivirán por siempre en cada nuevo reemplazo, que al escuchar el llamado a quién ya partió, a viva voz responde: ¡¡¡ Presente !!!

Su mujer también libra el buen combate, los Rosarios se desgranan entre sus dedos en las noches de soledad y ante los llantos de sus hijos. No se lo cuenta, él ya tiene bastante sufrimiento en los montes tucumanos, en las calles y en los cuarteles.

Al regresar a su hogar con la mochila cargada de terribles experiencias y los cargadores vacíos pero aún sedientos de hacer tronar el escarmiento, la abnegada y valiente mujer, pilar esencial de la familia castrense, lo recibe con cariño y lame sus heridas cual leona que cura a su combatiente.

Los años pasan y la calma vuelve a reinar por un tiempo. Los hijos crecen, se casan y a su vez tienen más hijos.

El guerrero ha guardado su armadura y su espada, quiere la paz. Pero la verdadera, no aquella que le venden los políticos mediáticos de la faláz democracia, sino aquella que perdura y por la que vale la pena dar la vida en el campo del honor.

Los hijos de la oscuridad toman el poder y juran venganza. Ellos no son guerreros, son la escoria, la resaca cobarde que se escondía debajo de la cama pero que hoy levanta rojas banderas.

Sin juicio, sin ley, sin verdad, sin piedad es condenado.
La oscura celda es iluminada por su honor y dignidad de soldado, los recuerdos alegran su espíritu en tan aciagos momentos, la soledad es dispersada con los rostros de sus seres queridos, la paz colma su corazón pues la conciencia tranquila tiene. Sus camaradas caídos vienen a visitarle cada noche, dejándole un dulce sabor en cada amanecer para que afronte el día a día como él bien sabe hacerlo, como un guerrero.

Hoy sufre prisión, pero es solamente una nueva batalla en esta guerra eterna. No está solo, no está olvidado, no tiene por qué pedir perdón.

Este trance lo toma con canas en su cien, sus huesos no son los de antes y le dulen, sus músculos ya no deleitan a las muchachas, y aunque sus pasos son cansinos guardan todavía la marcialidad.

Su honor es el mismo, el honor sano, puro, tranquilo y férreo del guerrero. Por eso sabe que suya será la victoria, aunque los festejos de hoy tengan olor a azufre. Las puertas del infierno no prevalecerán.

Soy la abnegación desconocida
Soy la pena ignorada
Soy la sangre vertida
con todo el sacrificio de la vida,
sin otra ambición en mi carrera,
que un jirón de Bandera
que sepulte mis huesos en la nada

3 de noviembre de 2007

El imperio de la nada

La nada para el mundo occidental es el concepto filosófico que se refiere a la ausencia de cualquier materia, espíritu, esencia y pensamiento, teniendo mucho cuidado de no caer en la falacia de conceptualizar a la nada como algo en sí mismo, puesto que entonces dejaría de ser el vacío absoluto para convertirse en una cosa (este error es el cometido por la teoría marxista de la reificación de Georg Lukács)

El mundo moderno ha pontificado la nada, no solo integrándola a la cotidianeidad sino haciéndola carne en el espíritu de la sociedad. Lo absoluto no existe, lo perdurable no tiene valor, lo trascendente es arcaico y el futuro es ayer.


El imperio de la nada es la victoria de la involución de la especie humana. El hombre ha perdido el soplo divino que Cristo insufló en su ser, y se transformó en un licuado de ADN que trabaja, compra, procrea, comercia y actúa según los mandatos que los dioses paganos predican por los medios de comunicación. La mediocridad impera.


Trabajar es un deber, pero no porque con ello se dignifique a la persona colocándola en el trono que Dios le ha dado sobre todo lo creado, sino que es lo imprescindiblemente necesario para adquirir los bienes y servicios que la sociedad consumista proclama como esencial.


Estudiar es algo secundario, programable, discutible, adaptable a las costumbres de cada estudiante, siendo éstos los regidores de sus propios planes de estudio y no los académicos. La profesionalidad se ha devaluado al grado de que se considera una carrera terciaria aquello que hasta hace pocos años era menester de los cocineros de fonda. Una licenciatura o un magisterio se logran en un congreso de fin de semana, dónde el tiempo de canapés y brindis son mas extensos que las conferencias y comisiones de trabajo.


La cibernética y las telecomunicaciones incomunican a los humanos, distanciándolos al grado que un compañero de trabajo envía un e-mail a su colega sentado a tres metros de distancia para comunicarle una novedad. Las empresas fuerzan este distanciamiento interpersonal para que la toma de decisiones drásticas no se medite, la moral y sentimiento de culpa no existen a la hora de despedir un empleado o trasladar una fábrica condenando así a centenares de familias, puesto que no son caras ni nombres, tan solo son números en un monitor.


La familia es un estado de ánimo, una idea pasible de ser reformulada de acuerdo a los intereses circunstanciales de los actores integrantes de esta PyME, quedando solo para la añoranza de algún cavernícola el lema que rezaba “la familia es la célula base de toda sociedad”


Dios es lo que el hombre quiere que sea, las Sagradas Escrituras se analizan y discuten con la seriedad de los textos ofrecidos en góndolas de supermercados, y las autoridades eclesiásticas carecen de toda autoridad hasta con ellos mismos. Cualquier acérrimo pecador tirará la primer, segunda y tercer piedra sin complejo alguno, y hasta por divertimento.

Desde que el hombre fue creado (a imagen y semejanza del Creador) ha vagado por el mundo en la búsqueda de la felicidad, la superación de sí mismo, el enaltecimiento de las artes y las ciencias, el bien común y la perpetuidad de la especie. Este laborioso empeño lo ha motivado durante miles de años, sacándolo de la intemperie y la caza de animales salvajes, para llevarlo a los rascacielos con heladeras bien provistas.


La Ultima Cena de Leonardo Da Vinci, el David de Miguel Angel, La Pasión Según San Mateo de J.S. Bach y El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes son claros ejemplos de que el hombre cuando tiene a Dios como centro en su vida es capaz de elevar su espíritu hasta niveles que él mismo desconocía.


La fuerza arrolladora que impulsó al ser-humano a superarse no fue la avaricia ni la lúdica búsqueda del poder mundial, sino intentar recuperar la gracia divina perdida en la expulsión del paraíso.


En las sociedad moderna con la finalidad de lograr mayor velocidad cual bólido de Fórmula Uno, el hombre se quitó las cargas de sus hombros, es decir a Dios, las responsabilidades, las culpas, los deberes, los objetivos trascendentales y el esfuerzo para lograr las metas. El hombre se convirtió en un flamante automóvil de competición, puro plástico y aleaciones livianas.


El imperio de la nada llena el espíritu de la sociedad, y cuando esto sucede el hombre se convierte en nada.

27 de octubre de 2007

Partidos e inmundicias

Los partidos están llenos de inmundicias; pero por encima y por debajo de esas inmundicias hay una honda explicación de los partidos políticos, que es la que debiera bastar para hacerlos odiosos.


Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una verdad, bajo cuyo signo los pueblos y los hombres cumplen su misión en la vida.


Estos pueblos y estos hombres, antes de nacer los partidos políticos, sabían que sobre su cabeza estaba la eterna verdad, y en antítesis con la eterna verdad la absoluta mentira. Pero llega un momento en que se les dice a los hombres que ni la mentira ni la verdad son categorías absolutas, que todo puede discutirse, que todo puede resolverse por los votos, y entonces se puede decidir a votos si la Patria debe seguir unida o debe suicidarse, y hasta si existe o no existe Dios.


Los hombres se dividen en bandos, hacen propaganda, se insultan, se agitan y, al fin, un domingo colocan una caja de cristal sobre una mesa y empiezan a echar pedacitos de papel en los cuales se dice si Dios existe o no existe y si la Patria se debe o no se debe suicidar.

Y así se produce eso que culmina en el Congreso de los Diputados.

José Antonio Primo de Rivera
4 de marzo de 1934. Valladolid, España

25 de octubre de 2007

Los Sin-Dios

La Argentina padece un clima de anarquía política y jurídica con sometimiento económico sin precedentes, la apatía generalizada de los ciudadanos hacia la cuestión pública, los deberes del estado y el futuro de la nación es absoluta.


El orden y la ley son objetos arcaicos que ya nadie invoca, respeta ni hace cumplir. El postmodernismo aplastó al pensamiento crítico y los despojos de la sociedad son los que tiene el timón de la república, solventados por foráneos intereses económicos y custodiados por sus guardias pretorianas (piqueteros, indigenistas, asambleas populares, neo-guerrilleros, anarquistas, agrupaciones de Derechos Humanos y ONGs funcionales)



Esta degradación moral no es casual ni caprichosa, es el lento pero constante accionar del liberalismo aliado al marxismo para el aniquilamiento de los estados nacionales y la erradicación de Dios en todos los ámbitos.



Las pruebas están a la vista, quien las niegue no solo peca de ciego voluntariamente consuetudinario sino de una cerrazón mental inusitada. En la modernidad nombrar a Dios en un estrado judicial es una herejía contra la inteligencia, invocar al Espíritu Santo en una Universidad es un pecado mortal para la humanidad y ponerse en manos de la Ssma Virgen María siendo militar o policía es condenarse al averno. El hombre expulsó a Dios, y lo peor es que se cree que pudo hacerlo.

Este triunfo aparente del humanismo y las libertades individuales es el inicio del caos. Sin Dios no hay sentido de trascendencia, de algo superior espiritual, de una vida perdurable después de la vida pasajera.



Conseguida la implantación de este concepto individualista en las jóvenes conciencias, se obtiene el dominio de las sensaciones por parte de los grupos de poder, quiénes mediante numerosos canales propagandísticos, periodísticos y comunicativos crean necesidades de consumo innecesarias en la sociedad moderna, pensamientos únicos aunque sean ilógicos y falsas verdades en las que nadie se detiene a meditar su validez mediocre.


El liberalismo es por naturaleza ateo, no acepta la idea de una entidad superior porque toda regulación la deja en manos del mercado, el cual se equilibra con la “mano negra” de los tratados de Adam Smith, pensamiento aggiornado en el campo político-social por Maltus, Fukushama, Rotchild y otros.


Según esta teoría el hombre debe regularse así mismo, la economía debe ser libre y solamente una mínima intervención del estado en áreas específicamente delimitadas es aceptada, las religiones obligatoriamente son para el ámbito privado y nada de ellas pueden ser aplicadas en las sociedades, las artes y la cultura deben ser des-reguladas y cada persona opta qué, cuándo y cómo desea practicarlas, las fronteras políticas no existen puesto que las naciones no tienen razón de ser ya que lo único válido es el mercado, las Fuerzas Armadas y de Seguridad solo estarán para desfiles, demostraciones públicas, acción comunitaria ante catástrofes naturales y la represión de los delitos menores (la idea de una guerra se elimina puesto que previamente se desechó el concepto de estado y nación)

El marxismo es abiertamente ateo, al igual que sus variantes: maoísmo, guevarismo, comunismo, leninismo, trostkismo, anarquismo, etc No acepta la mínima idea de un ser superior ni de Dios, solo cree en lo tangible y terreno, colocando al estado por sobre el hombre y eliminando todas las libertades individuales. El estado es el dios pagano, todo es para, por y de él.



La economía es regulada hasta en sus mínimas expresiones, llegando a reglamentarse cuántas rebanadas de pan debe comer un colectivero y cuántas un maestro de música según, sea más conveniente para las necesidades del estado en ese momento. La cultura y la educación son prioritarias, puesto que allí se siembran las semillas para ganar las mentes y los corazones, llegándose así al caso de que los hijos denuncian a sus propios padres en pos de una estrella roja. Las fronteras políticas y geográficas son férreamente custodiadas, no solo para que la “contaminación intelectual” no penetre y tire por la borda la realidad virtual creada artificialmente por el estado, sino para que quienes poseen pensamiento crítico no escapen y puedan contar la verdad de lo sucedido en estos regímenes. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad poseen control total sobre los ciudadanos, no hay más ley que la voluntad del gobierno de turno, y los estrados judiciales son una pantomima para la tribuna crédula.



En las dos posiciones históricas se aniquila al libre albedrío por la censura de Dios y el intento de colocar al hombre en el centro del universo, sin medir que éste es una parte ínfima de la creación y no el creador.


Nuestra amada Argentina al igual que el mundo moderno experimenta un proceso de cambios culturales profundos, sufre la subversión del Orden Natural por un Nuevo Orden Internacional acorde al modelo pergeñado desde los centros de poder universal (Club Bildelberg, FMI, BID, OEA, ONU, Cruz Roja Internacional, Masonería, etc)

El Nuevo Orden Mundial es la unión del liberalismo con el marxismo, es el cierre de los dientes de la tenaza sobre los estados nacionales soberanos y sobre la religión católica.



No es un estado el beneficiado por esta nueva política sino un conglomerado de entes de poder que pueden o no estar relacionados con naciones, pero que indefectiblemente pertenecen a regiones y/o mercados transnacionales integrados entre sí, con la única estrategia de obtener ganancias a costa de otras regiones, estados y mercados débiles.



El marxismo es el brazo ejecutor en el plano táctico de las sociedades y el liberalismo el regulador de las economías. Quién no entienda esta verdad de perogrullo nunca comprenderá por qué Estados Unidos es el principal financista de Hugo Chávez, siendo que el presidente venezolano en apariencia es su enemigo número uno, ni tampoco razonará por qué Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner levantan las banderas del comunismo cubano, pero al mismo tiempo concurren a Wall Street y Washington para firmar tratados comerciales.



La erradicación de la imagen de la Ssma Virgen María del Palacio de Tribunales de la Capital Federal es la causante del juicio al sacerdote Christian Von Wernich; la imposición de la educación sexual a menores de once años en las escuelas por parte del estado, al unísono de la prohibición de toda mención de Dios es la creadora de madres preadolescentes; la separación del carisma marianista y sanmartiniano de los centros de formación castrense, produce cuadros que priorizan sus ingresos pecuniarios a la vocación de dar la vida por la Patria.

Los piqueteros, asambleas populares, anarquistas, marxistas, agrupaciones de Derechos Humanos, organizaciones no gubernamentales y otros sectores políticos dominan las calles a su antojo, creando una gimnasia guerrillera urbana que obra como Guardia Pretoriana del gobierno nacional, con sus representaciones en cada gobernación y municipio.



Las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad, se ven impedidas de accionar y aplicar las leyes porque esencialmente no tienen doctrina ni espíritu, y materialmente porque no conocen ni sus propias capacidades de poder, pero muy por el contrario tienen bien en claro sus debilidades, y éstas los incapacitan atemorizándolos ante el peligro de perder su amor: el magro sueldo que perciben.



Muy lejos han quedado entre las tropas las doctrinas de San Martín, Belgrano, Rosas, Guemes, Quiroga y Brown, así como las enseñanzas de que una Patria Grande es posible cuando se tiene la voluntad y decisión de Richieri, Savio, Mosconi y Falcon.



Esta devaluación espiritual y una mala comprensión del concepto de militar profesional, produce un privilegio de la técnica sobre el espíritu, cuando ambos deberían ir de la mano y al unísono. Un oficial con gran estado físico y muy buena preparación profesional pero sin doctrina, es tan solo un uniforme vacío.



Sin amor a la Patria, sin vocación genuina, sin abnegación y entrega no hay honor ni dignidad, y cuando esto sucede el Nuevo Orden Internacional no tiene oposición.

24 de octubre de 2007

El buen combate

Dios es la fuente de toda razón y justicia, es quién nos dió la vida en el momento de nuestra concepción y es quién nos juzgará cuando debamos presentarnos ante El para rendir cuentas de nuestras acciones.

La vida terrenal por más atractiva y alegre que pueda resultar en los momentos de ocio, no es más que un microbio en comparación a la felicidad eterna que el cielo brinda a los hijos de la luz, es decir los bautizados por la Santa Iglesia Católica que han logrado cumplir los mandatos de Ntro. Señor Jesucristo hasta el martirio si fuese necesario.

Por ello no se debe nublar la conciencia con las tentaciones y atractivos que el maligno coloca en la senda de la vida, trampas que en apariencia poseen felicidad momentánea gratuita, pero que al poco tiempo muestran su verdadero rostro, provocar el distanciamiento entre el hombre y Dios.

"La Patria no es un moloch, es un ser de carne y sangre, de nuestra carne y de nuestra sangre" dijera Ramiro de Maeztu en su concepto de hispanidad, pensamiento que aglutinaba al imperio dónde jamás se ponía el sol entorno a un futuro común.

Solamente con el espíritu evangelizador y patriótico de la España Imperial se podía comprender esta afirmación, la cual iguala a un filipino con un peruano y un madrileño. Concepto de igualdad tradicional muy distinto al actual pensamiento universal y globalizante, puesto que no rompía las barreras políticas para mayor beneficio de unos pocos, sino que tendía puentes entre los estados para unir los proyectos y derramar el bien común equitativamente, sin afectar las individualidades e idiosincrasias de cada pueblo.

La Patria Católica es la amalgama perfecta, es intentar plasmar en la tierra el reino de los cielos, con sus lógicas imperfecciones por ser una creación humana, pero sin lugar a dudas el mejor sistema político-militar-social-económico-humano porque es el único que tiene por fin último a Dios y al bien común.

Esta cosmovisión es la que debe primar en las acciones diarias para librar el buen combate contra los hijos de la oscuridad.

El buen combate es la fuerza imperiosa que emana del corazón de los hombres con sano espíritu, pero que no tiene su raíz en la mundanería sino en Dios mismo, es El quién se manifiesta al hombre con la única verdad revelada, las Sagradas Escrituras (los mandatos divinos) y la Santa Iglesia Católica (el medio para interpretarlos y transmitirlos). Fuerza que motiva a dejar todo lo material por lo espiritual, impulso que logra el desapego del cuidado de la propia vida en pos de la vida de los pares y potencia que produce los más elevados actos de heroísmo.

No es el odio al enemigo el móvil del combatiente, sino el amor a Dios y la Patria, es el amor a un futuro de prosperidad, paz, armonía, crecimiento, respeto, sabiduría y órden. Por este amor se entrega la vida heróicamente alegre, por este amor se combate con justicia, por este amor se es magnánimo con el enemigo vencido, por este amor se muere.

Existen múltiples campos de batalla para librar el buen combate: los ámbitos educativos, las empresas, los entes gubernamentales, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, las organizaciones intermendias, los medios de prensa, los movimientos políticos, etc.

El maligno busca dividir, partir y sectorizar porque allí radica su poderío, en la desunión de las sociedades. Cuando el hombre prioriza su propio proyecto con respecto al proyecto común, se convierte en liberal e individualista, y cuando denigra su objetivo personal en pos de un ideal comunitario, se hace comunista.

El perfecto equilibrio es el Nacionalismo Católico, el único pensamiento que aglutina a diferentes estratos sociales, culturales y económicos en un mancomunado objetivo para engrandecimiento de la Patria y mayor Gloria de Dios.

El combate entre los hijos de la luz y los seguidores de la oscuridad no es moderno, tiene su matriz en la caída al abismo de Lucifer y sus ejércitos arrojados por San Miguel Arcángel y la Milicia Celestial, es decir que desde el principio de los tiempos y hasta la Parusía se libra el buen combate. Esta es la única guerra religiosa verdadera, esta es la Cruzada eterna, esta es la defensa de Dios y de la Patria.

Solo los hijos de la luz se salvarán, solo quienes libren el buen combate y se mantengan firmes ante las adversidades tendrán el auxilio del Espíritu Santo, solo quienes entreguen hasta la última gota de sacrificio serán reconfortados en el Manto de la Santísima Virgen María.